“Es tarea del docente ofrecer
propuestas variadas, crear escenarios y espacios lúdicos, cotidianos y
fantásticos, variar los materiales disponibles y generar un buen clima de juego
pero a la vez, mantener ciertas regularidades que permitan el enriquecimiento…”
Sarlé, (2006).
La construcción de un escenario se
encuentra en la creatividad e iniciativa del docente, no tiene límites.
Es importante conformar estos
espacios con materiales que se transforman en juguetes no estructurados.
Por otro lado, los espacios lúdicos
favorecen nuevos canales de comunicación y de expresión entre el grupo de pares
y con los adultos que intervienen, se desarrollan aspectos de lenguaje verbal y
no verbal que en ocasiones quedan fuera
del recorrido escolar cotidiano.
Al momento de organizar estos
espacios es importante considerar cuatro
variables que son relevantes: la dimensión, la disposición, la funcionalidad y
el recurso.
Es importante destacar que el uso de
la sala como espacio lúdico en una primera instancia es fundamental, pues
brinda al niño la seguridad del ámbito conocido y contenedor. Es un recurso muy
interesante para el inicio del año escolar,
ya que permitirá el conocimiento del ámbito y de los otros. El disponer de la sala como espacio lúdico,
nos impone el revisar estructuras estáticas del docente, la sala deberá de
estar despojada de todo mobiliario y solo contendrá el recurso a utilizar en el
armado del escenario.


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